miércoles, 22 de octubre de 2014

EL BOSQUE (2004)

INTRO. A veces es bueno, purga el alma que se dice y comenta, dar a conocer algo que abiertamente te contradice (deja retratado, con las posaderas al aire, etc.). Tampoco me preocupa en exceso, quede claro. A pesar de mi rumbosa lozanía, muy cercana a las cuatro décadas de vida sin haber llegado aún,  ya me vengo dando cuenta de un buen tiempo acá que más allá de géneros, subgéneros, prejuicios y verbenas mil, la inercia natural del admirador/fan de según que medios artísticos/creativos (siempre y cuando medie honestidad,  empezando por uno mismo)  es crearse su propia e intransferible bitácora personal... Nunca presupongo gustos ajenos y, sinceramente, no me merece la más mínima consideración la opinión/parecer de alguien que cometa dicha fechoría para con mi persona. Para el caso que hoy nos ocupa: Shyamalan. Cuantas veces le he ninguneado, relativizado y hasta masacrado... La lectura "en contra" estrella por mis partes suele ser que no es que me parezca mal cineasta en realidad... Es que lo suyo, para mí (recuerdo siempre), no es cine. Son largos y sobreproducidos capítulos (y no de los mejores) de la Twilight Zone o Historias Imprevistas, puestos de largo para el cine de manera algo forzada y muy -MUY- artificiosa, sin más... Esos "finales impacto" de brocha bien gorda (oh, está muerto / oh, el malo era este / oh, llevan un cucurucho de papel de albal en la almendra/ oh, está todo tan oscuro y llueve tanto que ya no sé si la joven sigue en el agua o dónde coño para, etc.), el ritmo cansino que a algunos parecerá "de autor" y para mí no resulta sino la única manera posible de alargar un entramado que, está cristalino, no da más de si y sin excusa plausible que cuele, rematando por una dirección de actores cuyo aire trágico por montera, según como (y porque yo soy así de cabrito, miren), me tomo más a risa que otra cosa (¿por qué todos están tan jodidamente preocupados siempre en los films de Shyamalan?, no se da cuenta que en las secuencias que no procede el tema es hilarante a más no poder... en fin, él es el artista, sí). Sin embargo, caray: me gusta y mucho esta "The Village" (de hecho, cuando me rebozo en mi hijoputez de raciocinios varios suelo decirme que "no puede ser suya", de la misma forma que me niego a que el viejo querido Allen haya tenido nada que ver con la "Vicky..." de los huevos). Pero no, negando último paréntesis, es lo que hay y a cada uno lo suyo. Para más inri, me temo que este film concreto no es de los que suele gustar más a sus fieles (o al público en general -menos de un 6 mismamente y por ejemplo, observo le endilgan en Filmaffinity cuando voy en busca de la sinopsis-). Bueno, recordemos lo de la hijoputez de raciocinios, es ello también una chispa de esperanza, sí...


"SINOPSIS PRESTADA". Los vecinos de una pequeña población rural de Pennsylvania viven atemorizados por culpa de unos extraños seres que habitan en los bosques circundantes. Saben perfectamente que para salvarse deben cumplir escrupulosamente ciertas reglas: evitar que vean el color rojo porque los atrae, mantenerse alejados del bosque, donde esperan agazapados la llegada de alguien, y obedecer la campana de alerta, que indica que se acercan a la aldea

A FAVOR. No les engañaré. Aquí tenemos más de esa preocupación extrema general en todos los roles que, aunque mejor disimulada que en otras ocasiones por el fantástico y coral elenco (Hurt, Weaver, Glesson, Brody, Phoenix, etc...), ahí queda. Tampoco da esta atemorizada aldea una sensación de cuasi endogámica enclaustración del calibre de Dogville, Perros de Paja o Conspiración de Silencio, está claro... Pero, al tanto, si se consigue enfocar el asunto como un simple y llano cuento, sin más, la cosa cambia... y sobretodo funciona. Uno se sumerge fácilmente en la historia merced a esa intriga tan dirigida y que tan de la manita te lleva: no salir hacia el bosque, las señales de la puerta, la campanita, evitar según que colores, entre otras y sin olvidar, claro, el peligro siempre presente de las peligrosas y furibundas "bestias" amenazadoras... Pero, atención, justo en ese momento en que uno ya se espera el rollo macabeo, la "baratura", al ir encarando la resolución (preparemos el "oh" de turno, sí) por parte del realizador, se obra el milagro... Se consigue que todo lo descrito pase a importarte un pimiento, literalmente, al ofrecer un carrusel de planos y secuencias tanto de paisaje como de la joven protagonista (esta Bryce Dallas Howard de acuosa mirada que borda del todo su trabajo -a lo mejor ocurre igual en "La joven del agua" que también protagoniza pero está tan oscuro que a saber-)  bosque atraviesa en una suerte de inesperada "Caperucita Amarilla", que ubico, directamente, como lo mejor que ha hecho (y hará jamás casi con toda probabilidad -que lo pensé en voz alta, sorry-) este cineasta. Me gusta ese vuelco de trama, esa inesperada y libre huida en vez de recurrir al truco ramplón, al consabido y chusco  "impacto",  que pretende pasar por artero y que como tal valga y cuele. Es ello, además, lo que revaloriza todo lo que precede. Se relativiza el momento de resolución de misterio (de hecho no me acuerdo de cuando se da -ni me importa, insisto, y ahí para mi el gran triunfo aunque pueda parece extraño-) que se ve venir perfectamente por otro lado, y pareciera que el director intuyó que al cambiar a "modo drama" con esa travesía bosquímana que, obvio, sin ser "Dersu Uzala" o "Stalker" (tampoco se "flipe" nadie, vaya), el tema se multiplicaba lo indecible. Gran trabajo, al menos para mi, que por una vez (exclusivo ello en Shyamalan en base a gustos propios) fluye desde lo ofertado tanto visual como argumentalmente, sin los acostumbrados tirones ni trucos de "mercachifle blockbustero". 

EN CONTRA. Que la mala recepción, generalizando (no soy especial, me consta, que aunque repudiada en muchos lugares no falta quien gusta de este film), parece desinfló a este cineasta que después volvió con perlas como esa bosta intragable de las plantas o la del niño de los rayos... Aunque insisto, todo ello es explicado por alguien que no simpatiza precisamente con las forma habituales de este señor... téngase muy en cuenta. Ya puestos: la del niño que ve muertos es un film que verás solo dos veces -máximo-  en la vida y para mi un gran film, si realmente es grande, no tiene ese tipo de limitaciones; la de los cómics parte de una premisa que me parece absolutamente lamentable; y la de los marcianos... hombre, si te la tomas a cachondeo, puede valer... Que en caso contrario es ridícula a todos los niveles, está claro. He dicho (y ya me pueden fustigar si se estima necesario). 


CONCLUSIÓN. El único film de Shyamalan que es plato de mi gusto y una propuesta que sorprende, haciendo recuento al concluir, por una personalidad y empaque tan definidos como chocantes al provenir de alguien que, amén de aquí, ha tirado de estereotipos (personajes más muermos y/o arquetípicos no los podía construir, no, el tío) y fórmula (puro trabajo de cadena en línea -hay, por ejemplo, escenas de "Señales" que por cadencia y tono podías meter en "El protegido", o viceversa, y ni se nota que se lo digo yo de no ser por el cambio de intérprete/s-) por sistema. Una suerte extraña y bienvenida este film que, para terminar con la elegancia habitual, podría ser perfectamente una especie de "múerete de envidia Burton post-Ed Wood de los cojones"... de merecerme algún tipo de consideración, más allá de dos o tres referencias (y que tampoco es que me pierdan, ojo), el Burton "post-Ed Wood", claro. Pero bueno... ya le tocará otro día pillar a este, ya.

GUZZTÓMETRO: 8/10

jueves, 16 de octubre de 2014

CICLO Mr. ALLEN: 19. "ALICE" (1990)

INTRO. Realmente, "el tío lo tiene muy bien montado"... Sabe perfectamente, a día presente y vislumbrando ya su octava década de vida en un futuro no muy lejano, que por mucho que alcance la decena de films abiertamente infumables (cuestión que se acumula ominosamente en su irregular último tercio de carrera) dejará como legado un grueso amplio de films que oscilan del mero "está bien" a la pura y dura "masterpiece" (con toda la gradación intermedia de notables a elegir). Para el caso esta "Alice" de hoy... que pertenece, claramente, a ese referido "está bien" (sin más y súmenle la condescendiente onomatopeya+coma del "psché," delante si gustan). Y antes de seguir, al tanto, recordamos que "estar bien" es justo lo contrario de "estar mal" (perogrullada total, sin duda, pero en este mundo virtual en que -generalizando un mucho, pero nos entendemos- todo lo referido que baje de lo "imprescindible" parece transmutarse por gratuita causa-efecto en "nadería", creo debe matizarse ello). ¿Su principal problema?... Está claro, viene precedida y también será sucedida por un ramillete de varios films que le hacen la ralla en medio sin empezar a sudar un algo siquiera... pero avancemos, sí.


"SINOPSIS PRESTADA". Casada con un marido rico que la minusvalora, Alice lleva una vida vacía y cómoda que transcurre entre boutiques exclusivas, masajistas y cotilleos de peluquería. Le gustaría dedicarse a escribir y conocer mejor a un hombre con el que ha coincidido en la guardería de sus hijos, pero su educación conservadora se lo impide. Un brujo de Chinatown le facilitará el camino con una serie de hierbas mágicas de sorprendentes efectos.

A FAVOR. "Alice" és, amén de otra de las conocidas comedias del autor, de esos films que hace virtud de su ligereza. Así, lo que para unos será "plano" o hasta excesivamente inocuo (y en pleno derecho), para otros será un agradecer el tono directo y su agilidad narrativa sin mayores ínfulas a caber (ídem de lo anterior). Y es que, y precisamente por el género, ahí reside su mayor activo... Creo poder afirmar que es en este film donde encontramos por vez primera, omitiendo su obra pre-Annie Hall (obvio), ese punto de narrativa visual esquizoide que brillará en todo su esplendor con el "misterioso asesinato"... Me explico: en este punto Allen ya había definido muchos o casi todos sus tics más ubicables ("Hanna", "delitos" y demás ya tenían, por ejemplo, esas baterías de planos medios -y primeros- circulares de interior)  pero siempre por lo tocante a estética, a la forma si se prefiere y ceñido a escenas concretas... Con "Alice" lo implementa también, no del todo pero sí en muchos pasajes, en lo argumental... Ruego se repare que aquí tenemos cambios secuenciales que más que enganches son puros tajos de tomahawk con el cristalino objetivo de agilizar. Y por ahí se salva el cocido, por lo menos en parte. También ayuda el plantel de secundarios de relumbrón, por supuesto (mención especial para un notable Joe Mantegna), arropando a su por entonces todavía querida Farrow que si no sale en todos los planos del film poco le falta... Ahora iremos con eso, pero primero es de justicia recordar las escenas cómicas (mayormente con el curandero oriental y lo que desde ahí deriva) a aplaudir que si bien no son legión, haberlas haylas y, finalmente, el cachondo nuevo ataque a las clases pudientes de la city con todas sus tontunas llevadas al extremo, y alcanzando la clara y jocosa parodia, que no podía faltar.

EN CONTRA. Está claro. El reverso negativo de lo que comentábamos a principios del anterior párrafo sobre su "ligereza": su innegable candidez general, que cambia contenido en favor de una -supuesta- mayor "frescura". El concepto "obra menor del autor" oscila con (demasiada) fácil evidencia y evidente facilidad sobre esta pobre "Alice"... Además que uno puede acabar empachado de una Farrow que lo hace francamente bien y se hecha el film a la chepa con solvencia (innegable) pero que, en ningún caso, es la Keaton, la Davis (aquí también presente) y aun mucho menos la siempre soberbia Wiest... Por poner otras "actrices allenescas" de las que ojalá hubiera tirado más el realizador en aquellos años... De esas o de otras, porque (y esto no es culpa de la ex de Sinatra) abusar tanto de un tipo de papel concreto (aún con todas las aristas del mundo que se quieran argüir) con la misma actriz... lo de "esto ya lo he visto otras varias veces", vaya.


CONCLUSIÓN. Bien porque es perfecta para sesión de cine intersemanal en pareja cuando los críos ya están en cama (por ejemplo y porque no dura mucho y, además, porque si uno se queda dormido pues... of course, "Manhattan" o "Recuerdos" no és). Mal porque es un claro levantar el pie del acelerador... Y no seré tan cabrón de compararla con un transatlántico del Cine como la inmediatamente anterior "Delitos y faltas" pero, de verdad se lo digo, tanto "Días de Radio" como "Otra mujer" (con todo lo diferente que proponen, además) habitan tan (pero TAN) por encima de "Alice" que la cosa duele... Y por supuesto que hay que extrapolar y valorarse de forma individual (y todo lo que se quiera) pero... Dejémoslo en que funcionar funciona, pero tampoco se le pida más que no lo encontraremos.


GUZZTÓMETRO: 6'5/10

lunes, 13 de octubre de 2014

RECAUCHUTANDO DESDE EL EXILIO: #4. Los buenos y antiguos paisanos.

Puestos a seguir haciendo remiendos no veo por qué dejar de recuperar, aquí y  ahora, una entrada pretérita del espacio comanditero Exile en el que participo. ¿Y por qué Mr. Newman?... Pues porque: a) nunca pasa ni pasará de moda y b) me sirve de entremés para lo que se avecina, this week y por la cuenta que trae el menda, en el linkeado espacio de este párrafo... Toma espóiler y gracias a quien toque por el gran Randy !


De verdad que me gustaría empezar este texto con mayor comedimiento, con más elegancia si prefieren, pero lo cierto es que al pensar en Mr. Newman y recordar su obra de cinco álbumes de estudio que van del estreno homónimo del 68 hasta el "Little criminals" del 77 lo único que me acude y sobreviene és, definitivamente, lo de: "Pero que enorme es este tío, la madre que lo parió"... Tal cual.


Sí, es de cajón, "de casta le viene...". Newman pertenece a una familia (literalmente, no en el sentido de "tipo de artista" a fin de contextualizar) de músicos, mayormente especializados y vínculados con el mundo del Cine. Vaya por ejemplo (rápido) que su primo Thomas es el compositor firmante de maravillas como las respectivas soundtracks de "Cadena perpetua" o "American beauty", o también (que esta no me la sabia hasta hace un rato y me he quedado a squares), el que su tio Alfred es el compositor de la mismísima sintonía clásica de la 20th Century Fox... Ya me imagino las cenas en "Casa Newman": "Pero déjate de pop-rocks de las narices Randy que eso es para alelaos... Compón en serio, joder"... "Pero es que me aburro pasados los tres minutos, coño, pasa que vosotros sóis unos cansinos"... "Mira que eres vago"...etc. Y en verdad, que él mismo lo admite sin problemas, lo és y bastante. Lo que también és, desde el año los anacardos, es un músico admirado e idolatrado no ya solo por el público sino por los propios músicos y compañeros de profesión (nuevo ejemplo rápido y tres palabras: "Nilsson sings Newman" -para tocarse mucho y ahí lo dejo-). Y es que Randy es, claramente a mi parecer, uno de los músicos populares del último medio siglo que más bien y lógicamente encajan (de verdad, sin subjetividades de a granel) en el archivo de la pura y dura "genialidad". Randy es Gershwin y Dylan, Sinatra y Carol Burnett, Taylor y Nat King Cole, Porter y Ray Charles... Sobretodo Ray Charles, joder. Un ente creativo único, ubicable de primeras, que nos deja mirar por la mirilla de la american music del pasado siglo. Un tipo que es un ícono del pop-rock, lo mismo que un "crooner de manual", un geniecillo del vodevil ("hollywoodiense" o no) o, sencillamente, el tipo que canta en el bar de losers con una copa de coñac vacía encima el piano para que el personal deposite los "dollarbills" si lo estima conveniente... Todo eso queda reflejado en un Randy Newman, de una u otra manera, quien para más cojones ni es ni se considera un gran cantante (lo suyo es el "carisma extremo", un registro tan eterno y personal como inimitable y magnético) y que ha hecho del sarcasmo, la ironía, su buque insignia más naturalmente acuñado y querido. Lo que no le ha traído pocos problemas, claro... "Siempre que he tenido un éxito he tenido después que pedir perdón durante semanas y más semanas"... ¿Razón?. Pues resulta que Newman tiene la (jocosa) costumbre de construir sus textos desde la perspectiva de distintos personajes (arquetípicos e/y inventados -mayormente-). De esta forma y por ejemplo cuando triunfa con "short people" (recuerden: "qué motivo tienes para vivir si eres bajito")  salen hasta grupos de presión social denunciándolo, en serio y de verdad, al respective, a lo que Randy tuvo que responder explicando, hasta en la misma luna que: "esa canción es desde el punto de vista de un chalado que por algún motivo odia a la gente baja, sin más"... O cuando lo acusaron de "fascistoide" por ensalzar el modo de vida del sur más conservador y tradicionalista de la "Gran Nación" ("eso es un homenaje a una manera de entender la realidad de algunas personas, no implica lecturas políticas" -de hecho Newman es justo lo opuesto a "conservador", para entendernos rápido y un demócrata a ultranza) con el disco que, al fin, aquí y hoy nos ocupa: el cojonudísimo "Good old boys" del 74. Que es mi preferido pero, persisto, cualquiera de sus cinco primeros estudios (y también los ochenteros "Trouble in paradise" y "Land of dreams" -para completar así lo que mayormente conozco y tengo más empapado del músico-) es altamente recomendable... "randynewmantízate", por lo menos una vez al semestre y caray, que no son pocas las alegrías a extraer.

"Buenos viejos muchachos"... Intachable título de cara a lo que aguarda en su interior. Cuarto disco de estudio y con la presencia de gente del calibre de Ry Cooder o Al Perkins arrimando hombros. Trabajo que, como arriba se comentaba, viene a significar una especie de disco temático a fin de reivindicar las tradiciones y formas de la gente de distintos puntos del sur yanqui y que, importante, no debe malinterpretarse... Newman, furibundo antirracista (toda una lucha personal para él), no se pierde en clichés político-sociales (que por lo visto, en la época, poco menos que hubo quien ya le metía la sábana por encima por lo de este disco... -volvemos a lo de la fina ironía del artista y el no entender muchas veces el personal lo de que él no canta precisa o comúnmente desde su propio punto de vista-). Defiende (eso sí) la manera pausada, campestre de entender la vida y el orgullo que, por qué no cojones, se extrae de ello. Se cachondea de la tontuna y la soberbia (y la hipocresía) del "norte" en varios aspectos, caricaturizando (si es preciso) al tochorro de campo y explicando las cosas desde su perspectiva o también, ya puestos, dando lecciones de historia si resulta menester. De esta forma la popular "Rednecks", voz racista para acusar desde el norte a los racistas del sur (coligiendo frecuente y erróneamente "campesino" y "racista"  en un mismo significante de forma harto estúpida y vejatoria), es la canción de bienvenida a este tan magnífico trabajo. Y quizá pues conviene matizar lo de "no se pierde en clichés político-sociales" (pues si es verdad que a veces lo utiliza como medio, para agilizar significados de lo que se pretende transmitir) pero en cualquier caso la música ha empezado a sonar ya y solo reparando en la manera de "levantar" esta canción inicial, desde el ténue piano y el tan peculiar recitar, a uno ya le mejora el día sin pero que valga... Y sí, sin duda, si alguien que no conoce al artista (o no más allá de sus contribuciones para los films de la Pixar) creyó exageradas todas las comparaciones y apreciaciones sobre el artista vertidas más arriba, todo le cobrará sentido ya desde a partir de aquí. La instrumentación clásica de "Birmingham" con esa slide intercalada es el noveno cielo que el séptimo hace corto (si es que te parecerá  Woody Allen dirigendo "El golpe" en blanco y negro, caray). Aunque lo que más le gusta a veces al músico son esas "canciones de amor directas y sin ambages" y, por estas, "Marie" se deshace entre hirientes violines y un Randy que canta de forma más delicada de lo habitual pues, qué duda cabe, también sabe hacer eso como dios si se tercia. "Mr. President (Have Pity On The Working man)" es un virar hacia las formas más habituales que de paso retrata la visión de un "blanco del sur" sobre la carrera de Nixon. Por su parte "Guilty", otro de los momentos más  "sentíos" de esta ambrosía, te derrota de nuevo sin remisión y, como comentaba no hace mucho en casa propia, cómo fascina siempre esa cualidad de este tipo por sintetizar en tan poco espacio de tiempo tanto contenido y belleza... Como si no quisiera agobiar, como en "pasaba por aquí un momento solo mode". Qué cruelmente cortas, en resumen, son algunas de las piezas que ofrece este hombre, si se prefiere. Llegamos entonces, para más inri, a la mitad del álbum y a "Louisiana 1927"... Y esto lejos de aflojar sigue creciendo. De nuevo instrumentación clásica, piano de pub, entonación de pop star (siempre ese deje socarrón de fondo que te mata twice... superioridad manifiesta one more time). La emblemática y tradicional (y muy breve) "Every Man A King" abre el segundo acto mientras hace de alfombrilla para una "Kingfish" que, definitivamente, es mi canción predilecta de un disco favorito... Este tipo es un gigante de la música (así en general, ni rock, ni folk, ni gaitas) y punto. No se puede estar del todo triste en esta vida si uno sintetiza, ni que sea una vez, ese momento en que cae por primera vez la baqueta en este pescado real. "Naked Man" sigue el tono marcado -alegre- y qué bien casaría en el también tremebundo estreno del pequeño/grandioso Simon, la muy puñetera... "beware beware with..."... Ya te digo. Para la siguiente, "A Wedding In Cherokee County", Mr. Newman se recoge de nuevo en tonos más minimalistas para una de las piezas más solemnes y, en cualquier caso, la más abiertamente bluesera (casi un lamento por tono). Y, para rematar la faena, se nos junta con Cooder y nos ofrece "Back On My Feet Again", implementando para la ocasión esa guitarrilla que derrocha clase y oficio hasta al caerse, dejando ya solo espacio para una "Rollin' " en el que se disfraza por última vez del totémico Mr. Charles y se nos marcha en un doloroso fundido a negro de esos que atraviesan almas. Clásico del recontrasantocopón bendito y con indebatible mayúsculaza que no depende ni mucho menos del símbolo de puntuación que precede.

(Pd. Esta -ya clásica- entrada fue editada por quien suscribe a finales de febrero de este mismo y presente 2014 en el reputado espacio Exile SH Magazine)

lunes, 30 de junio de 2014

CICLO Mr. ALLEN: 18. "DELITOS Y FALTAS" (1989)

INTRO. No deja de extrañarme, al reparar en ello, la gran acepción y despliegue de críticas positivas de toda índole para con la neomilenaria "Match Point" de hace ya algunos años. Y no es que sea mal film, al contrario, es que no entendía/entiendo a qué tanto sorprenderse... Woody Allen había practicado en varias ocasiones ya la intrusión de género (y volcando la estadística a favor) y por mucho que el tamiz de su estilo, manías y guiños acostumbrados inunde lo que sea que toque, estaría bastante claro que limitar al cineasta a "director de comedias" no vendría resultando del todo justo. Es decir, más alla de tonos y maneras, Allen se había atrevido ya (y con notaza en según que casos) con el drama, el documental, los films capitulados por temática y (obviando toda una gradación en el mundo de la comedia -que lógicamente sigue siendo el campo que más le define aunque no sea el único-) hasta con la ciencia ficción. E incluso más... Donde, en efecto, encontramos su visión particular del género negruzo. En alguna ocasión tirando de inercia cómica más directa y sin ambages ("Misterioso asesinato en Manhattan"), o/y en alguna otra bajando revoluciones y refugiándose en el slow burn -aún sin sacrificar por completo la risa, atención- para alcanzar, incluso, un nivel más pleno y satisfactorio... Caso, claro está, de esta "Delitos y faltas" de hoy que, sin dudar un ápice, encajo en el top-5 particular del famoso realizador. Magnífica a todos los niveles y, en resumen a tanta martingala, muy superior (lo indecible, a decir verdad) a esa "Match point", aunque sus intérpretes no sean tan guapos. El "Crimen y castigo" de Woody sigue dejando muy atrás lo meramente "recomendable" y, sin más, al tema...


"SINOPSIS PRESTADA". Judah y Clifford son dos hombres enfrentados a sendos dilemas morales de diferente gravedad. Cuando Judah, un reputado oftalmólogo, pretende poner fin a su relación extraconyugal, su amante lo amenaza con arruinar su vida contándoselo todo a su esposa; según su hermano Jack la única solución es asesinarla. Por su parte, Clifford es un director de documentales que se ve obligado a rodar una película sobre su cuñado, al que desprecia.

A FAVOR. Nueva retahíla de planos medios e intermedios con mucha verborrea y actuaciones de varios quilates. Para el caso, aunque el triangulo (la parte del "romance", dígamoslo así) Farrow-Alda-Allen es intachable, sobretodo el pedante e insufrible rol de Alda que dan ganas de acercársele almohada en ristre en plena siesta, es especialmente el trabajo tremendo, excepcional, tanto de Landau ("revivido" aquí que no de la mano de Burton con "Ed Wood", común confusión) como de una inmensa Huston que cuenta su tiempo en pantalla por pura y dura exhibición de -su- arte y oficio, lo que brilla con máximo fulgor. Mucho, mucho talento. La calidad musical, innegociable con este hombre de por medio, ahí queda de todas formas y, claro está, ya solo queda disfrutar de como se van cocinando sin prisa ni pausa las dos tramas, más que claramente diferenciadas, sobre las que gira el film... Hasta que se juntan, casi a modo moraleja y en boca de sus dos mayores protagonistas, donde (pesar de pesares o no, según se vea/entienda) queda claro por enésima que al fin existe ese punto por el que todo en esta vida, y lo que la envuelve, no es sino un puro azar donde se recompensan bondades y maldades lo mismo que se castigan. Y sin que nada (o bien poco, en el mejor de los casos) podamos hacer al respective. Mucho más que las sombrías conversaciones del rol de Martin Landau con su hermano (interpretado por Jerry Orbach) o ese mirar imágenes de archivo de Allen y la Farrow en un cuartucho oscuro oferta esta película cuya recuperación periódica se estima -y estimará- siempre tiempo más que bien invertido en esta humilde morada . Afilado al máximo aquí el talento del protagonista de esta saga.

EN CONTRA. Pues, miren uds, en esta ocasión prescindo de paripés. Aunque no sea "Crimes and Misdemeanors" uno de los diez mejores largometrajes de la historia (de acuerdo), no se me ocurre nada punible en su contra por denuedo y mala leche que le quiera meter al tema.


CONCLUSIÓN. Uno de los más imprescindibles films del cineasta para quien suscribe. Esa fluidez tan natural para funcionar como un todo partiendo de historias y enfoques tan, en apariencia, distanciados no puede ni debe ser relativizada. La historia con Landau es noir del bueno, con unas interpretaciones sangrantes y un cuidado (y respeto por el género) en las formas a tener muy en cuenta. Y, a su vez, los virajes cómico-dramáticos de la parte que le toca a Allen otorgan un contrapunto tremendo... inmenso Alda (se insiste) en su pomposa e insufrible aportación tan niquelada... Y atención a una de las grandes frases/citas en todo el opus "allenero" aquí encontrable: "Un desconocido ha defecado encima de mi hermana"... Impresionante y mucho, sí. Pleno al quince estos "Delitos y faltas" de Woody para servidor (aunque hubiera quedado ello cristalino ya) y, puestos a decirlo todo, mi film favorito del año al que pertenece, en verdad.

GUZZTÓMETRO: 10/10

Pd. El mismo año de estreno del film de hoy aparecía también aquella "Historias de N.Y.", el episódico film con las tres historias independientes firmadas por Coppola, Scorsese y Allen, pero (que ya está bien mentarlo por el tiempo transcurrido desde la anterior ocasión) se recuerda que este "ciclo" engloba únicamente los films pura y duramente dirigidos por el alter ego del señor Königsberg, sin contar aquellos en los que colabora en cualquier otra forma pero sin figurar como -único- realizador... Eso sí, les soplaré un secreto tan breve como gratuito: de entre esas tres historietas del film en este párrafo mentado, para mi es nuestro querido sionista el que se lleva el gato al líquido elemento (y aún a pesar de que, ok -se admite sin problema-, sea su relato el más ligero del ramo).

viernes, 27 de junio de 2014

WILCO : 20 AÑOS DE LUNES, KAMERAS Y COLIBRÍS

Tercera disección de la casa para con la obra íntegra de una banda hasta fecha presente. Tras abordar la discografía de Eels/Everett y Pearl Jam,  y haciendo constar que ambos casos están pendientes de update (me falta incluir los últimos discos editados en ambos casos al ser lanzados posteriormente a las respectivas posteadas), toca el turno para Tweedy y sus Wilco. La elección de bandas, por cierto, responde a querer uno atender primeramente a aquellas formaciones que -por generación- ha seguido desde el primerísimo y puñetero paso (o muy poco menos, como es el caso de hoy) antes de zambullirse en nuevas aventuras... Media comprensión, estos casos me son más cercanos, no se necesita que nadie me explique nada al respective dicho de otra forma (con perdón por la chulapada, si procede) y aunque, no tengo la más mínima duda, no son ni de las diez o veinte (ni treinta) mejores bandas de all the times, sí son muy del gusto de uno. A sumar, recordemos, el cariño que otorga el plus generacional. El sistema es el mismo que en los otros casos: se centra el tema en la obra pura y dura de estudio sin contar colaboraciones ni compilaciones que valgan, breve descripción del elepé que toque, canción más destacada del mismo según querencias propias y, finalmente, la posición fraccionada que me ocupa en la discografía del combo. Y antes de empezar, y como mini-avanzadilla al "mes vitriolero" en ciernes y descrito en la anterior entrada de la cochambra, recordarles a algunos de mis ilustres compañeros de Exile y a quien toque que, para el menda, si Jack White tiene "clásicos" en su haber o es un "genio", lo mismo que el chaval de las monas árticas es el nuevo Ray Davies, ¿es suficiente una mera canonización para el tipo este de la siguiente foto?... 


(... Es que en la comparativa directa me parece ello no hacer corto sino, directamente, insultarle por la curra... I'm the Guzz who loves you !)

1. "A.M." (1995). Finiquitados los countrescos Uncle Tupelo, como es tan manido, Tweedy se embarca en esta nueva aventura que aún conserva de forma evidente y tangible un claro proceder heredado de su anterior combo. Siempre a la sombra de la viguería que le sucederá conviene otorgar una necesaria vitola de "reivindicable" a este "A.M.". Disco de canciones, algunas muy -MUY- buenas como, entre otras de la misma guisa, "Box full of letters" o "Casino queen" y su invencible vitalidad y, en verdad, alguna de puro tocamiento como la sangrante y tan reposada como hermosa "Dash 7" (escándalo de tema). Mucho más que para "completismos" que nos queda este álbum hasta el punto, y dígase todo, de flirtear con lo obligatorio para con aquellos que tienen lo que sigue en el órden cronológico en lo más alto del panteón. Estos iniciales Wilco "más orgánicos" también son mucho Wilco, sí y con perdón por la obviedad.

Deleitación guzzera total: La final "Too far apart" es, desde hace ya una década (aprox.), la pista que paradójicamente suele abrir casi todas las selecciones privadas/caseras que cometo a costa de la formación (es esta o "Either way", por lo general). ¿Simple?. Pues vale, pero esas dos guitarras entrelazadas, y ese organillo a traición... Cuidado, que es más de lo que parece esto.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 7/8

2. "BEING THERE" (1996). Esto es fácil. "Masterpiece" sin más y a chistar a las palomas del parque. Uno de los mejores discos de su década y de forma harto destacada además. Y -curioso- al igual que me ocurría con las otras dos formaciones que se referían a principio de entrada coincide que, nuevamente, es el "siempre difícil segundo disco" el que a mi me lleva a la huerta... Diecinueve canciones separadas en dos discos claramente preestablecidos en carácter (el primero es el "todo-hits" indiscutible de Wilco y el segundo el muy "folkero" cajón de sastre en el que bucear por siempre a pulmón) y la despedida de esos Wilco "más orgánicos" antes apuntados... Desde aquí no sorprende para nada que Tweedy y socios pegaran un volantazo en pos de nuevas rutas (es donde asoma el malogrado Bennett por vez primera también, por cierto). Destacar canciones con "B.T" se antoja complicado, además... Es el disco de "Monday", "Outtasite (outta mind)", "Hotel Arizona" o "Say you miss me" (etc) y, se insiste, a dónde coño quedaba ir ya en esa dirección después de esto. Imprescindible.

Deleitación guzzera total: "What's the World Got in Store " no es solo mi canción favorita de Wilco sino, directamente, una de las canciones de la vida esta. Calidad abusiva en crecimiento continuo.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 1/8

3. "SUMMERTEETH" (1999). Y con él llegó el escándalo... Nunca he sido, ni seré me temo, un defensor a ultranza de lo que llamo "milagros de estudio", los "ruiditos", el abuso de chimes en definitiva que, en base a preferencias propias, aleja demasiado a "la banda de estudio" de "la banda de verdad". Con todo, yo descubrí a Wilco con el disco anterior de la mano con este y mentiría cual bellaco si no reconociese que esa divergencia de conceptos partiendo de un mismo personal que, para más cojones, no perdía identidad sónica en el proceso, tiene un papel fundamental en mi admiración por la formación. Por supuesto, al final y en este caso (en este sí), todo es cuestión de evitar pajotas mentales y dejar primar la calidad de las composiciones por encima de esa tan "limpísima producción" y con su vaivén multinstrumentado inclusive... Y es que las composiciones, claro, son "A shot in the arm", "Via Chicago", "Pieholden Suite", la inicial "I can't stand it"  o, por ejemplo igualmente, la misma "I'm always in love". Poca guasa, en efecto. Wilco expandía fronteras  y hacía de su cuarto álbum "el de ruptura" capturando, de paso, hasta a los más puristas del barrio.

Deleitación guzzera total: Bonita es poco lo de "She's a jar". De hecho siempre la he visto como una despedida de disco brutal... A saber por qué narices la pusieron ya la segunda... Supongo, por supuesto, que Jeff tendría sus motivos y que, de la misma forma, tendría razón. 
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 5/8

4. "YANKEE HOTEL FOXTROT" (2002). En mi visión particular de Wilco tengo marcado a fuego que aunque como de tantas cosas, sino de todo, se puede debatir hasta el día siguiente al del juicio postrero, esta banda tiene dos "puros dieces" totémicos e intocables. Uno ya lo hemos visto. Este es el otro. De la misma forma que, generalizando, el segundo disco se alzaba en imprescindible dejando al primero como "meramente recomendable", "YHT" le hace la misma jugarreta al anterior álbum del rol y, quizá, ello logre que injustamente se relativice dos magníficos trabajos como son el primero y el tercero de este personal. Si "Being there" es "la masterpiece de corte clásico", este es "la masterpiece de corte moderno" (sin aparecer aquí en absoluto nada aplicable a esa "gratuita tontuna modernera" que algunos aborrecemos desde el RDL y panfletos similares). De nuevo tenemos un tracklist de cemento armado, y aquí ya me niego a poner títulos porqué sí... Del suspiro a la algarabía, de norte a sur, estamos ante un pedazo de disco que, nuevamente, repite sin sudores entre lo más granado de la década (o milenio para el caso ya) a la que pertenece. Tremendísimo también, ya puestos, ese rockumental que comparte nombre con la primera canción del disco, "I Am Trying to Break Your Heart", mostrándonos la gestación del mismo... Y joder con Bennett (en paz descanse).

Deleitación guzzera total:  El desdoblado estribillo de "Jesus, Etc." es una de las cosas más pura e indebatiblemente hermosas que escucharás tú y escucharé yo jamás in this life. Esto es así y punto.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 2/8

5. "A GHOST IS BORN" (2004). El disco más "encriptado" de la formación. Sobre el que pesa la (relativa) losa de ser su trabajo "más de autor". Creo no equivocarme si afirmo que es el que más veces he escuchado aún sin ser top-3 para mi... Un trabajo de esos de rincones oscuros, para indagar, para buscar y encontrar las  múltiples gemas que le hacen emerger, casi sin percatarnos... Con algunas canciones de duración más propia de un suite progresiva que otra cosa y su aire, casi orgulloso, de formas más denotadamente reposadas (aún con sus excepciones, que también figuran), "AGIB" triunfa sin peros a mediar y acunándote en una irremediable victoria de pura erosión... Recuerdo aún con marcado aprecio el año que viví en una población cercana a la capital donde trabajaba y, cuando tocaba tirar de Renfe, este disco era mi mejor, único y mayor compañero... En fin, cuentos cebollatiles prematuros al margen, las iniciales "At Least That's What You Said" y "Hell is Chrome" marcan tono y así prácticamente hasta el final pero, se insiste con ello, los detalles... de quilates mil y por doquier. Ahí tenemos, finalmente, el triunfo del neonato espectro. Tan básico para los que "semos fans" como, a su vez, la peor opción posible para quien quiera introducirse, asi a pelo, en la obra del combo (o eso pienso, vaya). 

Deleitación guzzera total:  Ya me contarás qué le costaba el pollastre este hacer durar "Hummingbird" una media hora más... "Remember to remember me, standing still in your past, floating fast like a...". La madre qué lo trajo.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 4/8

6. "SKY BLUE SKY" (2007). La continuación más lógica a "YHF" y mi tercero en discordia particular. Siendo, nuevamente, un trabajo mayormente calmo y sin estridencias, recoge el testigo "lennoniano/bitelero" desde el disparo en el brazo de "Summer" y vía el disco apuntado en frase anterior hacen una versión más melódica y queda del susodicho. Poco por añadir desde un pedazo de disco que integra bellezones y sobradeces manifiestas del calibre de "You are my face", "On and on and on", "Walken", "What a light",  "Hate it here" (dioss) o la misma e inicial "Either way" (redioss). Si no el mejor, sí el más bonito (como tal) de los discos de Wilco hasta fecha presente y según lo veo.

Deleitación guzzera total:  Ya no es que sea mera "deleitación", es que lo de "Impossible Germany" es pura historia del rock. Es la contención, la alegría, el solo que integra (cagüen todo !) y cómo se captura al final... Medalla de plata entre mundos en escaparates  y jesuses  para cerrar el podio propio de Wilco para el menda, y a qué más.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 3/8

7. "WILCO (THE ALBUM)" (2009). Lo cierto es que, frecuentemente, he sido injusto con este trabajo. Está claro que no es ninguna hez, es más, no está tan mal (aún a pesar de lo cargante que me resulta el single "Bull Black Nova" o lo innecesario de algunas piezas -siempre para el menda- como "I'll fight", los Yo La Tengo de baratillo en "You and I"  o esa margarina de los Stones que veo en "You Never Know")... Pero es que el problema, según lo veo, es que por primera vez estamos con esta gente con un "más de lo mismo"... pero, argh vital y fatal matiz, marcadamente peor. No mantiene el nivel de lo que le precede y punto. Demasiado deslavazado e irregular en la comparativa (y a pesar de sus cuatro o cinco temazos a reivindicar) y, no nos engañemos, a esas alturas a esta gente ya le exigíamos muchos (demasiados) que cada nuevo disco fuera, como mínimo, "lo mejor del año y de calle". Para más cojones, ese 2009 me salían dos discos imprescindibles (muy de "mi rollo", si me permiten) como fueron -y son- los de Sonic Youth y Dinosaur Jr que acabaron por enviar "el disco del camello" al ostracismo... Mejor nos quedamos con el engañosamente prometedor inicio de "Wilco (the song)" seguida de esas dos pequeñas maravillas como resultan "Deeper down"  y "One wing".  Y aunque la final "Everlasting Everything" no me acabe tampoco de convencer, media indulto para "Country Disappeared" y "Solitaire", aunque dudo dejen a nadie ojiplático (llegadas estas alturas, recuerdo). 

Deleitación guzzera total:  La bastante alegre "Sonny Feeling" recuerda por momentos al insaltable segundo disco y, en verdad, me reina aquí con una facilidad abrumadora. Temazo, ni qué decir. (ese era el camino Jeff, no la puta "bull black nova" esa... qué hay que decírtelo todo, caray)
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 8/8

8. "THE WHOLE LOVE" (2011). Que se abría con, sin duda a mediar, la peor canción del grupo en su historia... La calamidad pseudo-electrónica de "Art of almost" cuya meritoria guitarra final llega demasiado tarde, y mal, fracasando de pleno en el imposible rescate... Mal vamos... Y recuerdo que vengo del único disco, hasta entonces, al que pude colgar al fin la peyorativa etiqueta de "decepción".  Sin embargo, albrícias y jacarandas, lo mismo que "el camello" empieza prometiendo y no acaba pronto (para entendernos), el "whole love" me resulta un despejar ese pestiño maloliente  inicial y empezar a triunfar cual cocacola... Así lo expliqué, tiempo ha, creo que en la Nikochan Island del querido Archienemigo (si mal no recuerdo) y así lo mantengo. La razón es clara y tan antigua como la pelvis del Rey o aún la guitarra de Johnson:  buenas canciones. El posillo pseudo glam de "I might", la ambrosía pop digna de los mejores Teenage Fanclub que tenemos en "Dawned on me", lo incontestable de la solemne candidez de porche en "Open mind", el paseo por el parque de "Capitol City" o lo cojonudo de la vivaracha "Standing O"... y más. Esto es, para resumir: si bien no un pleno del copón teníamos aquí un nuevo álbum de Wilco cuyas tres cuartas partes (aprox.) le hacen ascender hasta lo "recomendable" lo que, habida cuenta la calidad que media, es mucho en el rocanrol de esta nueva centuria. La de diosescristo, para mi y puestos a decirlo todo. 

Deleitación guzzera total: "Born alone", claro qué sí. Invencible toda ella. Pop aguitarrado de órfebre en las mejores formas "wilqueras" (con sus arreglos fetén que no falten, vaya) en las que el puñetero de Tweedy hasta se autoregala un breve pero ubicable guiño "pettyllero" al entonar... Grande eres canalla !
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 6/8


jueves, 15 de mayo de 2014

REIVINDISCABLE : "Is the actor happy ?" (Vic Chesnutt / 1995)


Cuando la injusticia golpea en tú ventana no la trates con cariño cual paloma, no... Denúnciala por hija de puta !!. Debiera ser llorado en ese funesto ranking no homologado de "músicos jóvenes desaparecidos prematuramente del último cuarto siglo" al nivel de Elliott, Kurt, Jeff, Amy, Shannon y demás lamentables pérdidas... pero no, no es que no lo conozca ni el tato pero rara vez encontramos citas o recordatorios para con él... Y que a nadie confunda el tópico (a veces tan cargante) del "artista maldito" que le acompañó ya en vida y acompañará forever, por su tan desgarrada historia personal... Este hombre (como Elliott) era un músico único, tremendo y con una serie de studio albums -de seguidilla además- del caerse de nalgas y lo hubiera sido igualmente aunque hubiera sido un príncipe babilónico de dos metros que meaba chorros de oro y cagaba puras perlas (con perdón por la vulgaridad, ok). Bienvenidos, o no, al mundo de Vic Chesnutt.

Y, está claro, con este "reivindiscado" de hoy estamos ante un nuevo caso de publicidad engañosa por parte del que suscribe pues es al artista a la postre, o toda ella su tan recomendable obra, al que se pretende recordar (y recomendar si procede )de forma nada disimulada... Puesto a darle bula al ovillo guzzero de turno, apunto también que en una de las últimas entradas del Exile explicaba que no me mola demasiado un tipo de entrada concreta que a veces te encuentras (a las que con todo el cariño resuelvo denominar "redacción de la vaca de vuelta al cole") y que consiste en, básicamente, enumerar el anecdotario de turno pasándolo a "palabras propias" sin más (a veces te encuentras crónicas de Woodstock en primera persona por parte de gente que aún tenía muchos años por delante antes de mejorar el planeta con su existencia)... sin incidir poco o nada en lo que a quien toque le suscita, le hace sentir la música (en este caso) a nivel personal... Sin embargo, ojo, tampoco se trata de llevarlo al extremo, creo es obvio se requiere una base para saber que narices se está diciendo/escribiendo pero, miren uds y en la tan modesta visión de uno, son los puntos de vista personales (y la manera de desarrollarlos -más allá incluso de lo bien/mal que se escriba o hasta del tema a tratar-) los que me hacen unos espacios y escribanos más admirados que otros aunque, al final, todo es el mismo barco y todo se agradece en mayor o menor grado y es digno de aprecio, ni qué decir. Y todo ese rollo (rollazo, en verdad) de gratis viene dado a fin de autoexcusarme de forma harto patillera con esto de hoy dado que, difícil de evitar, es complicado tratar a Chesnutt sin referirse a sus desgracias que tanto poso dejan en su discografía y manera de interpretar... Hablamos de alguien que se queda en una silla de ruedas (tras accidente de tráfico a mitades ochenteras) con unos veinte aprox. perdiendo toda movilidad en las piernas y en tres dedos de una mano, con su bipolaridad creciente, sus suicidas intentos (fatalmente resueltos el día de Navidad de hará un lustro en este presente 2014)... A colación de ello en vez de caer -más- en la (para mi) trampa que antes mentaba les recomiendo lean este artículo de El País de abril 2010, que resume y sintetiza el asunto mucho mejor que cualquiera de mis torpes palabros y diatribas varias... 


Queda claro que el de Athens era mucho más que el amigo de Stipe y la Hersh... Cuando le escucho cantar, con ese timbre tan concreto y ubicable, uno no puede dejar de pensar en parte en un imposible hijo perdido del propio Stipe y del mismísimo Zimmerman (tal cual) pero, sin embargo, a lo que más me recuerda (y muy marcadamente) es al gran y mejor Cat Stevens de "tillerman" y "teaser"... Dos discos fetiche es poco para mi. Esa mezcla de evidente tristeza en el tono y pseudochoteo sutilmente sugerido en la ejecución, con doble de contención para mayores inris, me remata sin remisión... No se quiere ejercer de "vende motos" tampoco, al tanto, y Vic no me llega al nivel de un Randy o un Elliott (cada uno en sus historias y maneras)... pero atendiendo que por un lado ese par de dos son "top intocable" para mi y por otro lo que coincido con lo anotado en el breve panegírico personal de Michael Stipe ("un grande"), de verdad se lo juro que en esta década de paso que llevamos donde aparecen "neogenios del folk" en tropel (y a cadencia semanal), un artista y songwriter tan denotadísimamente superior y acojonante como Chesnutt  no se haya erigido en genio -o poco menos- es algo que se me escapa por mucho... La de dios y más, en verdad. Vic huele y sabe a calma, a día soleado en el campo, a alumbrar recovecos oscuros de ánimos truncados/puteados... En fin, de gustar el par sugeridos, Nick, Bob, Van, el tito Neil más campestre y demás -tan  contados- megacracks me atrevo a afirmar que la decepción con Vic Chesnutt es muy  altamente improbable (del todo según lo entiendo). El "reivindiscado" de cabecera en cuestión es/sería mi favorito suyo, ese "Is the actor happy?" del 95 que descubrí en su momento gracias a cierto programa de radio que recordaba hace ya bastantes semanas... Disco este, para mí, digno de figurar en el Exile donde les emplazo en las próximas semanas para tal fin (ya pondré el enlace desde aquí cuando toque, sí, y perdonen las molestias... y la pirula, ya puestos). "Un grande" en resumen, sin duda y se reitera a modo cierre, que merece ser reconocido como tal.

lunes, 12 de mayo de 2014

THIS IS ENGLAND (2006)



"SINOPSIS PRESTADA". Durante las vacaciones de verano de 1983, Shaun, (Thomas Turgoose), un niño solitario cuyo padre ha muerto en la guerra de Las Malvinas, es adoptado por un grupo de cabezas rapadas (skinheads). Con sus nuevos amigos, Shaun descubre las fiestas, su primer amor y las botas Dr. Martins. Uno de sus amigos es Combo un skin racista que acaba de salir de la cárcel.

A FAVOR (copiado y pegado por la curra desde este posteo propio de dic/2012). Ambientada en las inglaterras thacheristas y con el tema de las Malvinas a plena candencia, “This is England” és un drama tan duro (que a nadie despiste la edad del niño protagonista –brutal lo de este Thomas Turggose con su pinta del “mini yo” de Wayne Rooney- y la media de edad de casi todo el resto del cast) como nutritivo (por todas las bondades que propone este viaje del mentado niño protagonista hacia la realidad atravesando engaños y ambientes grises por doquier).El guión del propio realizador, Meadows, retrata de forma desgarrada y poco amable época y lugar con gran acierto, focalizándolo de manera especial en el movimiento juvenil de los skinheads de entonces y el encontronazo al chocar las ideologías de sus dos vertientes (la racista y la que no). Además las canciones de la soundtrack son brutales (U.K. Subs y los Specials entre otros) y tenemos a ese pedazo crack emergente que és Stephen Graham (el Capone de la básica serie de la HBO “Boardwalk Empire”) partiendo panas. MOMENTUM: la tensión (y mal rollo) de la nunca bastante aplaudida secuencia con el propio Graham y el chaval de origen jamaicano casi al final… Subrayado en fosforito entre las más mejores escenas del nuevo milenio sin debate a valer.

EN CONTRA. Que resulta innegable que hay un muy breve minutaje del film donde se baja pistonada. Inevitable, por otro lado. La exposición e inicio de desarrollo es de matrícula y la resolución, ya apuntada, de puro "cumlaudismo", de esta forma el "efecto montaña rusa" antes de encarar la traca final existe, sí. Pero, al tanto, se insiste en la brevedad de ello, una brevedad que, en verdad, no hace temblar la embarcación de forma realmente puteante en el más que satisfactorio montante final.  


CONCLUSIÓN. Gozada de película. Meadows logra una obra plena que destaca con luces propias en el cine -inglés o no- de la presente centuria. Véanlo sin dudar. Y si nos ponemos a hacer el cabrito, ya centrándonos en las british movies de los últimos tiempos, ya les digo que lo que alcanza este señor aquí, con esto, queda incalculablemente por encima de cualquier film de Ritchie (divertidos videoclips, en el mejor de los casos, que están bien, no hay nada malo en ello... pero que tampoco pasan de eso) o del cacareado Boyle... Para mí el gran mercachifle del cine de las últimas dos décadas de la mano con Shyamalan... Sí, hasta "Trainspotting" que tanto suele gustar y para mi parece un anuncio de esos del Clio Jasp de hace unos años (con su insufrible "guayismo joven" por montera) realizado por un fan de Tarantino que sale recién de la "facul", se lo regalo para uds forever... En fin, quien quiera planos de tres segundos salpicados o niños cegados, bebes muertos o diapositivas del caribe con Moby de fondo en pos del "oh" por montera,  ya sabe lo que le toca... A mi que me den "This is englands", porfa please. Muy recomendable, reitero por vez postrera y fin.

viernes, 2 de mayo de 2014

TRES LUSTROS SIN MORFINA


(You know: bajo, saxo, batería... Únicos, necesarios e inolvidables forever los puñeteros Morphine !)

Arrebuscando hace unas semanas por las cintas/tesoros que todavía atesoro en el nido materno en una de mis visitas dí con la grabación, ya casi olvidada (por otro lado y se admite), que me hicieran hace sus buenos años del "Yes" (1995) de Morphine. Por supuesto, ya bastante después y a medida se iban abriendo las nuevas vias de adquisición  hoy tan rutinarias, me hice con sus cinco studio albums y ahí, me rindo al sentir general, aunque todos sus discos me parecen disfrutables (y eso "meramente", o "en el peor de la casos") me destaca "Cure for Pain" (1993) con especial fulgor (10/10 en el Exile si es el menda quien hace la reseña, adelanto ya en primicia). Discazo sideral, un "clásico" ya, que se dice y según lo entiende uno. En fin, se espera hacerle justo homenaje aquí en breve a cualquiera de los dos elepés mentados hasta ahora en la entrada (que ok que uno es mi predilecto pero al tanto que el otro no ronda muy lejos, no, por aquello de ser el primero que tuve y que le tengo especial estima y tal) pero hoy ha sido cuando servidor se percata de casualidad que en dos meses, contando desde mañana, se alcanza la década y media desde la desdichada desaparición de su líder y cantante Mark Sandman en aquel bolo por tierras italianas... En fin, emplazo a todo cristo a esa entrada (sea en aquí o en el Exilio) que espero no tardaré en realizar y a modo homenaje, que es lo importante y lo que cuenta de esta entrada, ahí dejo el "Cure for Pain" íntegro y directamente desde el youtube (cortesía de un tal Mangus y gracias por ello). Y, por supuesto, escuchen siempre a Morphine de vez en cuando por los mismos clavos. Banda extremadamente particular y con una personalidad de muy difícil comparar... y sin guitarritas !

domingo, 20 de abril de 2014

1/4 DE SIGLO DE "THE REAL THING"


Veinticinco años del "The Real Thing". La madre que me parió !. Primerísimos noventa, unos quince/dieciséis añitos y videando la tv una tarde-noche cualquiera, van en La 2 y ponen no se que martíngala de un concierto en Rio... No fue todo azar, claro, sabíamos que tocaban los gunners y más o menos ya se estaba al loro pero, argh... Cambio de canal y aparecen de repente cinco tipos a cual más estrambótico en una especie de liturgia con teclados y unas cuerdas muy ténues, apenas susurradas... De repente, sin aviso previo, aquello se convierte en puro pandemonio, el bajista empieza a estirar las cuerdas cual gomas de pollo de la charcutería de satán, el guitarrista al que no se le ve ni la cara del pelo que llega a tener -amén de las gafotas- le arrea a lo suyo  con una violencia del copón, el batería directamente se lia a hostias con todo lo que pilla con las baquetas y el imberbe cantante, que hasta entonces tenía por el enésimo guaperas sacado de la mamonada sleazy de turno, empieza a agitar el cuello como un jodido perturbado en fase terminal, como si se lo quisiera arrancar de la cabeza... La canción "The crab's song", la banda Faith No More. Inolvidable. 

Ni qué decir que fue ver aquello y, no se dude, al día siguiente ya tenía el vinilo de "The real thing" sonando en casa (y además, al poco, un conocido me grabó el anterior "Introduce yourself" en cinta). Pocas cosas se me ocurren que me hayan volado tanto la almendra, y no solo me refiero a mis años teenagers (ojo), como esta gente y ese disco. Rockeaban duro, y tenían teclados, y rapeaban, y el cabrón de Patton tenía más registros que la navaja suiza de McGyver... Después además sacarían "Angel dust" que es igual de cojonudo pero tan distinto como lo de huevos y castañas... Poderosísima formación esos clásicos FNM de Martin, Gould, Bottum, Patton y Bordin: su insaltable -y mejor- periplo 89-93, en definitiva. Un lustro de gloria con dos studio albums que, en cualquier caso, ya son pura Historia del Rock y pese o no a alguien. Sin el virtuosismo de los Living Colour de "Vivid" o "Time's up", la adictiva ligereza de los Chilli Peppers del "BSSM" o la chaladura ya del todo inenarrable de Claypool y sus Primus en "Sailing the seas of cheese", estamos sin duda a caber para mi ante lo mejor de largo (incalculable el asunto a decir verdad -y sintiéndolo un algo por los hacedores de "type" o "desperate people"-) que salió de aquella verbena que vino a denominarse "bandas crossover" o, directamente, "funk metal". Eran mucho más, estaban en otra liga. El reconocimiento es para unos, el pastizal para los otros y la simpatía para los de más allá... El vívido e incaducable recuerdo, que es lo que más me puntua, se quedará siempre con ellos. 

Pensando, después, en un altísimo porcentaje de los que se suelen considerar "grandes discos de los 90", o "grandes formaciones de los 90", en muchos (demasiados) lugares, y recordando a esta formación... Para echarse a llorar o morirse de risa en resumen, sí. Hoy, sea como fuere (que ya me estoy desviando... y es que se me da de narices), quería recordar principalmente este discazo, "lo real", registrado en las navidades del 88, primeros días del 89, aprovechando esas plateadas bodas ya cumplidas (al menos desde su facturación, que desconozco en que mes llegó a las tiendas y no pienso buscar el dato). Y así... "Tossed into my mind, stirring the calm..."... Recuerdo "From out of nowhere", con esos teclados, el riff de Martin, la voz de gamberro de Patton y ese ritmo incesante como algo similar a lo que debe sentir un niño pequeño la primera vez que le dejan probar chocolate... Flechazo total. Y ahí seguimos. La mezcla de solemnidad y potencia definitiva, o poco menos. Aunque para solemnidad el principio (y chorus) de "Epic", está claro... Y entonces el tío va y rapea... Y además te jodes porque mola la de dios. Canción bandera del combo (seguramente la que más junto a "We care a lot" -que pasa del invierno al verano de golpe cuando es Patton quien la entona en directo en vez del justísimo Mosley desde la studio versión original-) y con ese precioso final que, por otro lado, tantos problemas les trajo por lo del video con el pez agonizando en el exterior... "Falling to pieces" es, por su parte, la gema popera del lote. Eran tiempos felices, de gran recepción por parte de un público ansioso de cosas nuevas, de una mayor frescura, y -obvio- el desparpajo de esta formación que se atrevía con todo (estos sí, y de verdad) brilló con especial fulgor en este pedazo de canción, otro de los singles emblema. El tarareable estribillo, el bajo omnipresente de Gould, esos teclados de Bottum... Derrota imposible. Y entonces FNM va y decide convertirse en una banda de speed metal durante poco más de un par de minutos... "Surprise ! You're dead !". Tremenda, con su riff criminal y la locura que proyecta (¿de verdad es el mismo cantante de antes?... brutal al cubo lo de este hombre). "Zombie eaters" cierra la primera side en forma de otra virguería que empieza de forma reposada -casi bucólica- para ir creciendo hasta alcanzar la pegada habitual de la formación, a lo mentada "The crab's song" o la canción que seguirá de inmediato al girar cara... "keep me hot, keep me strong, keep me ever-everlong". Tremendo: del folk espacial a  Anthrax en un pis pas y sin salirse de pista. "The real thing", la canción, es un monumento. Tal cual. Ocho minutos donde aparecen y desaparecen, para darse el relevo de nuevo, todos los activos de la formación en sus mejores formas. Patton interpreta tres registros claramente diferenciables, el teclado de Bottum parece tocado desde el cielo, la batería de Bordin marca los tiempos con precisión (y violencia cuando se tercia) quirúrgica, Martin se desdobla en efectos reverberantes a lo Pink Floyd o se desmadra a su manera según proceda y del bajo de Gould, directamente, salen puras/putas chispas. Todo el dramatismo y la pegada de Faith no More encapsulada para siempre es lo que aquí hallaremos... Imparable.  "Underwater love" es el otro tema más claramente popero del disco aunque, entiéndase... "popero" a la manera de esta gente. Aquí las cuatro cuerdas de Gould dominan también el cotarro de pleno, pero es que todos están nuevamente de cojones (bajarle un algo los basses si procede para apreciar todos los matices que el puñetero barbudo de Martin se marca aquí... que no hay putos cuartos). Adictiva hasta la extenuación como aquella otra de la primera cara. Y así llegamos al fin a de "The morning after", mi favorita en última instancia del disco desde que recuerdo y sin poder precisar exactamente el porqué... Es como una "mini Real Thing" que me recuerda en parte a aquella "Land of sunshine" que abrirá su también imprescindible siguiente álbum, tiene igualmente su pasaje "rapeado" y la manera de alternar la voz de Patton  o esa manera de "recoger" el primer estribillo con la guitarra por parte de Martin... Muchas cosas en muy poco tiempo. Finalmente el virtuosismo instrumental de la espectacular "Woodpecker from mars" ya te tira todo lo tuyo al suelo sin remisión y pone el broche a un disco indispensable, o eso pensamos muchos miles (y más allá de militancias en géneros concretos o nostalgias de a granel), a cualquier nivel que proceda. La versión digital, que es bien sabido y de buen señalar, incluía también la cachonda balada con estribillo circense "Edge of the world" y aquella conocida versión de las "War pigs" de Sabbath... pero de esto ya me enteré después. Para servidor TRT son esas nueve canciones. No necesito más. Y es que, absolutamente vigente, "The real thing" me sigue resultando, ya para cerrar el chiringuito y a modo despedida, un castañazo necesario y único a todas luces habidas o por haber. Gracias y felicidades. 

* Por motivos ajenos a la dirección y tal esta entrada aparecida la tarde de ayer, 19 de abril, fue accidentalmente destruida en algún momento de la mañana de hoy. Se recupera (vía caché) ahora, y por suerte, el posteo íntegro y se copian/pegan donde procede los comentarios "perdidos" (y que se agradecen como siempre) de León y Bernardo de Andrés Herrero. Perdonen (especialmente los mentados) las molestias. 

viernes, 18 de abril de 2014

CINEAÑADAS : 1955


Para tratar de encuadrar mejor el tema, y no espesar demasiado al personal, ya decidí en la última "cineañada" de la casa hasta hoy (posteada a principios de año) el limitar el asunto a solo y únicamente diez referencias predilectas por año a tratar. Hoy, concretamente, nos vamos un mucho bastante para atrás, a los mid 50's nada menos. Harto interesante década para comprender la historia y singladura del medio, está claro... El star system hollywoodiense (el de grandes productores y rutilantes intérpretes) va de bajada y la resaca de post-guerra (cogida de la mano de la siempre necesaria y sana curiosidad del personal) logra que la visión del mundo/espectador se "abra" un poco bastante más acercando así al populacho nuevas formas de expresión. Y ya se había hecho gran, grandioso cine, en Italia o Francia y sin olvidarnos de oriente (como claros ejemplos que pueden -y deben- verse aumentados) con anterioridad. Pero es de recibo que "algo" pasó en los fifties que, amén de ser digno de estudio o cuanto menos interés, le otorga la vitola de imprescindible. Y, al tanto, portentoso e imprescindible cine producido en los "iuesei" igualmente (no se confundan las cosas) y, más al tanto aún, muy especialmente variopinto... sencillamente es que los grandes estudios ya no pudieron aguantar más su caciquista sistema empleado en el "Hollywood Dorado" del par de décadas que preceden y quedaron atrapados en su propia trampa del "a mucha oferta mayor demanda"... Los directores empiezan a ser -ya definitivamente-  el artista principal (como debe ser y por mucho que determinados actores/actrices aún arrastren a dios y a su madre al cine por su nombre) y parte significante del personal, por lo menos el exigente, empieza a acudir a las salas buscando antes el nombre de Hitchcock, Wilder o Ford, que el del actor fulano o la actriz mengana en los neones. Han "educado" al público y, ahora y qué cosas, este ha definido gustos y ya ha desarrollado querencias individuales por géneros concretos (se acabó el tragarse todo cristo lo que le echen, si se prefiere)... Y si se quiere brillar con géneros concretos, se requieren especialistas/realizadores concretos, está claro y  se insiste sobre ello pues: ahora, o desde los últimos 40's más concretamente, el director "manda", ya de una vez y de verdad en llamada Meca del Cine. Y tras el consabido rollo, antes de empezar con el listado en cuestión, solo señalar que con esa limitación a diez títulos apuntada al principio de entrada las omisiones son (y serán) sonadas, siendo además algunas firmadas por realizadores de primera e indebatible fila. Pido pues comprensión ya que, en definitiva, estos films que siguen no son necesariamente los mejores, no se pretende sentar cátedra alguna como siempre aquí, solo son los que más me gustan a mi de los videados desde esta tan lejana "cineañada" y (como siempre) en riguroso órden de preferencia... Eso sí, que si no hoy no duermo tranquilo, les recomiendo  busquen (de no haberse visto ya) el descomunal documento "Noche y niebla" de Resnais: poco más de media hora a costa del Holocausto que junta documental con pura poesía visual a unos niveles de muy díficil encontrar. 

10. "HORAS DESESPERADAS" (William Wyler). El siempre pelín ninguneado Wyler llevaba a la pantalla esta, bastante negruzca, obra teatral (guionizada por el mismo autor original) con el mismísimo Boogie en danza, perfectamente envuelto por un reparto a tener en cuenta (destacaría especialmente a Martha Scott y sus acuosos enormes ojos) y que sabe transmitir fetén el muy respetado y certero tono de bambalinas del que proviene y al que se debe el tema. Trama en continuo crecimiento, por su evidente carga dramática al interactuar roles habido el contexto (la historia de un secuestro pura y llanamente), y una resolución que no por fácilmente adivinable deja de resultar satisfactoria. Innecesario, por cierto y en mi opinión, el bastante conocido remake de los primeros 90's con Hopkins y Rourke en danza (resultón y poco más). Quédemonos, one more time y cómo no, con el meritorio original de Wyler... Ah, y gran Bogart, que como ocurre en Reinas o Motines deja claro que, en efecto, sabía mucho más de su oficio que lo de llevar gabardinas y fumar cual carretero con ladeada mirada perdonavidas. 

09. "RIFIFI" (Jules Dassin). El realizador de la absolutamente imprescindible "Noche en la ciudad" se refugiaba en la ciudad de la luz de aquella nefasta caza de brujas del no menos nefasto McCarthy sita en la década estrella de la entrada de hoy. Recordada mayormente por esa secuencia (inolvidable) de media hora que muestra el atraco a la joyería en cuestión (y sí, otra de delincuentes) en opresivo silencio, lo cierto es que estamos ante un film que merece ser destacado por también algunos otros frentes... Y, ojo, más allá de la conocida cita de Truffaut a colación ("la mejor muestra de cine negro conocida"). Denuncia a la violencia de género (incómodo pasaje a mediar por ahí), acertado retrato de una París que aún tan brillante en su apariencia no queda exenta de sus miserias, el consabido drama de la imposible reinserción de un ex-preso a fin de humanizar más al protagonista o, entre otras, esa soundtrack con giros jazzísticos más que acertadamente calzados.  Altamente recomendable su revisualización esporádica, además. 

08. "ENSAYO DE UN CRIMEN" (Luis Buñuel). Uno de los títulos más conocidos del genio de Calanda en cualquiera de sus distintas etapas. Y uno de los mejores, a su vez. Filmada en México, de forma tan austera como impecable, y co-guionizada por el mismo cineasta sobre novela ajena, resulta un film que encierra drama y sátira (antes que comedia negra, si se me permite y aunque también lo sea) a partes afines. Apoyándose en procederes freudianos (la proyección de los traumas infantiles y demás) y una megalomanía burlesca, Buñuel define el rol del inolvidable Archibaldo sin olvidarse de algunas de las características que le son ídem: el fetichismo sexual, la mayor/menor velada irreverencia eclesiástica o la amenaza continua de la muerte que, en cualquier caso, acabará llegando de todas formas. Un final más que acertado y no pocas escenas/frases a rememorar para una historia perfectamente disfrutable en primera apariencia (a pesar de sus inquietantes tejemanejes psicológicos, que no oníricos para la ocasión, y su particular sentido del ritmo) que, a su vez, encierra sus mejores activos en las cargas de profundidad que se destilan al lograrse un resultante final único por, evidentemente, ese contar con la siempre particular visión aquí firmante. La visión de un genio, obvio y cómo no.

07. "ORDET (LA PALABRA)" (Carl Theodor Dreyer). El penúltimo largometraje de Dreyer, como no cabía otra, resulta el enésimo desencuentro entre amantes/seguidores varios del medio,  y su repercusión oscila del "obra maestra infinita que no admite debate alguno" al "aburrida pedantería cargada de vacias ínfulas"... O eso ocurre hasta que reparamos en que esto del cine no es solo medio sino también arte y, concretamente, un arte que se basa y caracteriza (en primer término) por el aspecto visual... Y es en base a ello, finalmente, que resulta  Dreyer uno de los mejores cineastas nunca habidos y, en efecto, "Ordet" una barrera infranqueable en la "historia cinera". Más allá de los simbolismos y su argumentación y premisa "romeojulietense", es un ejercicio de potencia visual on screen acojonante lo que encierra esta película... Un cuadro en prístino b/n, repleto de magistrales planos frontales y unas formas que ya son leyenda. Dolorosamente filmada, de forma ex profesa, en interior durante mayoría de metraje, alcanza el delirio total en unos exteriores que son para quedarse uno embobado mirando durante horas y/o, directamente,  de foto enmarcada en comedor (esos cielos solo te los va a dar también Kurosawa, que hasta Ford y Bergman hacen corto). Historia del Cine, con toda la pompa y pese a quien lo haga y de hacerlo.

06. "CONSPIRACIÓN DE SILENCIO" (John Sturges). Pues fijarse que aún atendiendo que cualquiera de los tres films que preceden en este listado resulta superior, por un u otro motivo, tengo en alta estima este largometraje del realizador de "Los Siete Magníficos" o "La Gran Evasión"... Enésima recreación de la figura del forastero bien intecionado que llega a una población infestada de ignorantes "mal lechosos"que, obviamente, han realizado la consabida barbaridad y que propone un juego claramente extrapolado desde el western de manual embutido aquí en tiempos de post-guerra. Soberbio e inolvidable Tracy con su manco protagonista y sin desmerecer tampoco la labor de un plantel secundario de lujo encabezado por Ryan, Borgnine o Anne Francis... que hasta a un jovenzuelo Lee Marvin que tenemos por ahí en danza. Engastado en un no-misterio cuya resolución adivinamos bien pronto, se revela en esta silente conspiración un señor drama que denuncia el racismo lo mismo que el inmovilismo extremo como única forma de vida conocida y ansiada. Algo excesiva en sus contados virajes de, póngamos, mayor acción (por qué no), pero brillante en lo que realmente propone y consigue. Peckinpah le dará una vuelta de tuerca al asunto a posteriori con sus "Perros de paja", donde ya encontramos pura maldad desmedida por parte de los paletos de turno, pero la calidad actoral, lo sólido y provisto de aristas del guión o, también, un protagonista rebosante de carisma, hacen del tan comedido metraje de "Conspiración de Silencio" un caballo ganador a todas luces. 

05. "LAS DIABÓLICAS" (H.G. Clouzot). Este muy interesante realizador francés es conocido especialmente por haber realizado este magnífico film , guionistas de "Vertigo" mediante, cuyo popular remake noventero, en mi opinión, merece ser ignorado a pesar de la aportación del gran Palminteri. Extraño híbrido de suspense, noir y elemento fantástico, através de una historia tan pequeña en su apariencia como impecable en ejecución... Complicado aburrirse aquí por mucho que no falte quien siempre señale lo hierático de la Signoret en su interpretación. Y es que dicha actriz, junto a las aportaciones de Paul Meurisse y Véra Clouzot (que está más que bien, que nadie piense que todo se limita a un mero "enchufismo" por parte de su señor marido), se sobran y bastan para rellenar las casi dos horas de duración de este tan peculiar largometraje. De hecho, la autoría no deja lugar a dudas en los puntos de conexión con la obra de Hitch y, en verdad, el propio británico trató de hacerse con los derechos aunque, ay, llegó tarde por lo visto. Muy notable melodrama estas diabólicas con todos sus giros y ese final que nos advierte on screen, o se nos pide en verdad, no desvelemos a aquellos que todavía no la hayan visto... Eran otros tiempos y esa candidez, hoy ya obsoleta, no debe generar duda alguna pues, es de buen señalar, el film sigue resultando perfectamente vigente y falto de caducidad a tenor de lo tan peculiar que rige. 

04. "MUERTE DE UN CICLISTA" (Juan Antonio Bardem). Uno de mis cinco largometrajes patrios predilectos de cualquier tiempo y que, a su vez, me sigue ganando más y más con el pasar, y pesar, del tiempo. Historia muy negra de moralidades vs supervivencia y un trasfondo de España post-guerrista, en plena dictadura , retratado con mano firme y sin miramiento alguno. Magníficos Lucía Bosé y Alberto Closas en sus interpretaciones, tremendo el tono (maestro) hallado aquí por Bardem quien también guioniza la historia y, especialmente, memorable ese retrato señalado que apunta con saña a la desproporcionada diferencia de clases existente, mostrando (incluso) su apoyo a las primeras revueltas estudiantiles y recreando el ánimo quebrado, el descontento, a innumerables niveles que imperaba. A destacar también la galería de personajes y personajuchos secundarios a desfilar, en mayor o menor relevancia, y el que la historia/trama principal sepa susbsistir en todo momento a pesar del generoso y tan plausible aderezo. No exenta de cierta controversía por temas de censura pues, obviamente, tuvo que morder el polvo en ese sentido al plasmar la incómoda realidad que todos sabían (pero de la que no se podía hablar), fue abrazada por la crítica europea y persiste como una de las cimas del cine europeo de la década a la que pertenece, en cualquier caso. Que poco no sería. Vista hoy día puede resultar bastante menos "incendiaria", no se niega, pero al ser convenientemente contextualizada esta "Muerte de un ciclista" sigue brillando y siendo altamente necesaria... Que la pongan en los colegios.

03. "EL QUINTETO DE LA MUERTE" (Alexander MacKendrick). La caper movie británica más popular habida (con permiso de "Oro en barras" con, igualmente, un Guinness de traca) es a la vez una comedia impecable y una historia tan oscura como se quiera y pueda mentar. Y, atención, que a pesar del desfilar de caras conocidas (Lom, Sellers o el propio e insustituible Sir ya mentado) es el concurso de esa anciana, bordado el papel de la sra Katie Johnson, lo que da sentido y credibilidad al folletín. MacKendrick, quien también debe ser recordado por las más que recomendables "Viento en las velas" y "Chantaje en Broadway",  no rehúye el reverso más oscuro de la trama y, así, se subrayan matices cómicos pero, por si el sangrante y tremendo final deja duda alguna, no se deja en momento alguno entrar en demasía el absurdo y ello hace que no poca gente se extrañe al verla por vez primera: "¿pero esto no era una comedia?"... Y si que lo és, claro que lo és... también. En verdad es algo así como el paradigma de eso tan sobado y mencionado (esta misma entrada sirva de ejemplo) de lo de la "comedia negra"... Solo que "El quinteto de la muerte" puede figurar, sin excesivos problemas, como el paradigma total de dicho escorzo del más popular de los géneros habidos. Y además, recordemos siempre, está Guinness (el definitivo e insuperable "a thousand faces") lo que eleva ya el asunto hasta donde suele mentar Buzz Lightyear. Eso sí, y con pesar por lo "coeniano" que puedo llegar a ser, evitar el remake de los conocidos hermanitos cual ponche de cicuta. 

02. "LOS CONTRABANDISTAS DE MOONFLEET" (Fritz Lang). La que sigue siendo una de mis películas de aventuras predilecta de siempre (dirigida, para más inri, por mi realizador favorito en última instancia en una de sus más inesperadas raras avis), es un espectacular prodigio visual rodado íntegramente en interiores por imposible pueda a veces parecer. Un elenco secundario donde conviene destacar a un Sanders en uno de esos papeles que parecen para él escrito de base, completa la historia de piratas con este Stewart Granger que sin pretenderlo termina por encariñarse con el vástago de la que fuera una de sus amantes. Dickens y Salgari juntos por el precio de uno mediante esta preciosa historia, en síntesis, con hiriente desenlace y momentos para la drama y/o la tensión según convenga. Para apludir la capacidad de síntesis del maestro (media hora de reloj y para casa, sin sobrar ni añorarse nada) y, también, como para enviar a hacer gárgaras a aquellos que siempre acusaron a Granger de inexpresivo (está claro que Olivier o E.G Robinson no sería -no lo fue-, pero magnífico lo aquí logrado, al tanto). Aunque, se insiste que es lo que toca, por encima de todos sus activos, este film debe ser igualmente (sino más) recordado por su sublime trabajo de fotografía en estudio tan clavado como preciosista y que sigue cautivando, aún hoy prácticamente seis décadas después, por pura y dura calidad manifiesta. Indebatiblemente bonita pero, ojo, también bastante más que eso... no en vano lo que hay tras el objetivo es el director de "M". Y desde ahí huelga extenderse en lo más mínimo.

01. "LA NOCHE DEL CAZADOR" (Charles Laughton). Alguna vez, como a tanta gente, me han preguntado por "mi film favorito"... Y cuando ha sucedido, he contestado inefablemente lo de: "imposible ya decirte solo 10, ni lo intento"... Este film, el único dirigido por mi intérprete masculino predilecto on screen (que no es solo cosa mia, a un tal Billy Wilder le pasaba lo mismo), no es para mi un "top 10 probable", me apresuro a aclarar... Es un "top 5 seguro". Tal cual. Y con sus carencias a contar (básicamente la cara impasible de la Winters, echada en la cama, tras recibir una señora hostia del predicador). Pero es que lo que tiene de bueno no solo es eso... Magistral la banda sonora de Walter Schumann, la inolvidable sobreactuación de un Mitchum que parece un malvado de cartoon lo mismo que la reencarnación se Satanás según convenga, la tremenda búsqueda de planos icónicos por parte de Sir Laughton llegando al paroxismo en la secuencia de la fuga de los niños en barca (una de las cosas más hermosas de mirar en esto del cine, así en general) y sobretodo, lo sin ambages de una historia que aún abierta a otras consideraciones ("cuento de hadas rural", "thriller con niños", "cine negro campestre", lo que quieran y etc.)  no deja de ser el relato de un pedazo de hijo de puta, que se hace el loco sin serlo, persiguiendo a unos inocentes niños a fin de acabar con su existencia. Suelo recuperarla al menos una vez al año por "autoimposición cinera" desde ya olvidé cuando y nunca, nunca, me ha patinado ni decepcionado en absoluto. Alquimia, magia en crudo y completamente única (aún hoy en día), esta noche de caza sigue ocupando uno de los puestos de mayor honor en los gustos propios y sin imaginar siquiera como podría ello dejar de ocurrir. Obligatoria hasta el aliento postrero y se acabó lo que se daba.  

Pd. Acabas de leer, o no, la entrada...


... Gracias por la atencion y abrazo guzzero !